En promedio, usamos una bolsa sólo por 12 minutos, pero cuando llegan al basurero pueden tardar hasta mil años en biodegradarse. Una vez terminada su vida útil las bolsas de plástico terminan en ríos y cuerpos de agua, o llegan a tiraderos a cielo abierto donde frecuentemente son quemadas, liberando miles de sustancias sumamente tóxicas conocidas como dioxinas y furanos.