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Los actuales métodos de educación y trabajo de conductas y comportamiento canino, se basan en características cerebrales muy antiguas, no han tenido en cuenta la evolución del cerebro canino en los últimos cientos de millones de años. Muchos métodos son aptos para condicionar conductas en gusanos, obviamente desperdician las capacidades psicológicas del perro.
Hoy sabemos que el perro posee una psicología. La presencia de estructuras cerebrales similares a las del humano nos indica que tienen consciencia de sí mismos, son capaces de controlar emociones y realizar rudimentarios cálculos racionales, rudimentarios si los comparamos con los humanos pero avanzados si los comparamos con otras especies animales.
La ontogenia, es decir el desarrollo psíquico del perro desde su gestación hasta su estado cenital, tiene un camino similar al humano, con influencias parentales y los tres órganos psíquicos descritos por Berne en el AT, por lo tanto es posible aplicar los conocimientos en materia de psicología humana a los perros.
La psiquiatría canina será una de las materias que más evolucionará en los próximos años, ya no para solamente medicar con ansiolíticos como sucede en la actualidad, sino para realizar verdaderos tratamientos psicológicos en los perros.
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